
Dra.
Luz Nereida Lebrón
Profesora universitaria · Investigadora · Consultora · Conferenciante
Mi trabajo se desarrolla en la intersección de la docencia, la investigación y la consultoría académica. A través de la literatura puertorriqueña, caribeña y latinoamericana, promuevo la reflexión crítica, la recuperación de la memoria cultural y la formación de nuevos lectores, escritores e investigadores. Esta página reúne los principales hitos de ese recorrido profesional.
1983
El descubrimiento de una vocación
Fundación José Ortega y Gasset · Toledo, España

En 1983 obtuve una beca para estudiar en la Fundación José Ortega y Gasset, en Toledo. Aquel viaje marcó un antes y un después en mi vida. Allí comprendí que mi verdadera vocación no era el Derecho, sino la literatura, la investigación y el estudio de la cultura hispánica.
Hay viajes que cambian un destino.
1994
Argentina: una segunda patria intelectual
La ciudad donde comenzó mi vínculo con América Latina.

Buenos Aires es el capricho de mi corazón. Cada vez que llego necesito volver a ver el Obelisco; cuando me marcho, permanezco mirándolo hasta que desaparece de mi vista. Con el paso de los años comprendí que no era solamente un monumento: era el símbolo de un país, que sin darme cuenta, que terminó ocupando un lugar permanente en mi corazón.
Algunas patrias se heredan; otras se eligen con el corazón.
2004
Regreso a España: otra vez

Regresar a España en 2004 tuvo un significado muy distinto al de mi primer viaje. Ya no buscaba descubrir cuál sería mi vocación, sino profundizar en ella. Mientras me preparaba para el examen de grado de la maestría, España dejó de ser únicamente el lugar donde había nacido mi interés por la literatura para convertirse en un espacio de reflexión. Comprender la convivencia de las tradiciones cristiana, judía y musulmana me permitió mirar la cultura hispánica desde una perspectiva más amplia y compleja. Al mismo tiempo, no podía dejar de pensar en Puerto Rico y en los casi cuatro siglos de historia compartida con España. Esa tensión entre cercanía, herencia y mirada crítica comenzó a transformar mi manera de leer nuestra propia historia y nuestra literatura. La conferencia que ofrecí en la Editorial SM sobre el legado de José Ortega y Gasset y Zenobia Camprubí fue una de las primeras oportunidades para compartir públicamente esas inquietudes intelectuales.
No regresé para confirmar certezas; regresé para cuestionarlas.
2007
La palabra cruza fronteras



Ya para este entonces estaba estudiando mi doctorado en la UPR y en mi maleta llevo teorías, perspectivas y convicciones. Allí empecé a mirar la tradición desde otro lugar. Recuerdo con claridad la sorpresa que provocó una pregunta aparentemente sencilla durante un curso sobre el teatro español de la Guerra Civil: «¿Y el teatro escrito por mujeres?». Aquella incomodidad me reveló que también era posible leer el canon desde sus silencios y sus ausencias. Comprender la convivencia de las tradiciones cristiana, judía y musulmana amplió mi mirada sobre la cultura hispánica, mientras que la conferencia que ofrecí en la Editorial SM sobre José Ortega y Gasset y Zenobia Camprubí me permitió compartir públicamente esas primeras inquietudes intelectuales.
Investigar también es devolverles la voz a quienes la historia desplazó.
2012
Dos universidades: una misma búsqueda

Comité de disertación
Dra. Mercedes López-Baralt, la nueva Dra. Luz Nereida Lebrón, Dra. Zayra Rosario, Dra. Rosa Guzmán y el Dr. Félix Córdova Iturregui
El camino hacia el doctorado no fue lineal. Inicié mis estudios doctorales en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, donde me especialicé en literatura latinoamericana contemporánea y elaboré mi propuesta de investigación sobre la narrativa histórica de Abel Posse. Había completado prácticamente todos los requisitos del programa cuando una combinación de circunstancias —entre ellas un prolongado conflicto estudiantil y la decisión de continuar mi formación en otro espacio académico— me llevó a ingresar al Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, donde finalmente obtuve el grado doctoral.
Hoy miro ese recorrido con enorme gratitud. La Universidad de Puerto Rico sigue siendo mi alma mater. Allí recibí una formación rigurosa, de la mano de profesores extraordinarios, que me dio una sólida base en la tradición literaria occidental. El Centro de Estudios Avanzados, en cambio, amplió ese horizonte y me acercó a los estudios culturales, las teorías poscoloniales y nuevas formas de comprender la literatura y la historia. Allí encontré autores y pensadores como Gayatri Chakravorty Spivak, Edward Said y Michel Foucault, cuyas ideas transformarían para siempre mi manera de investigar.
Muchos de los ensayos escritos durante aquellos años terminarían integrando Subalternos y resistencias en la literatura latinoamericana. Con el paso del tiempo comprendí que haber estudiado en ambas instituciones me permitió, como dijo alguna vez un político puertorriqueño, obtener "lo mejor de dos mundos".
La noche antes de defender mi tesis doctoral recibí una llamada de mi directora, la Dra. Mercedes López-Baralt. No habló del protocolo ni del tribunal. Solo me dijo: «Quédate tranquila; la que sabe de nueva novela histórica eres tú». Aquellas palabras disiparon cualquier temor.
Todo ocurrió tal como ella lo había anticipado. Hablé con soltura y seguridad. La defensa, que se prolongó por casi tres horas, para mí transcurrió en apenas unos minutos.
Cuando el decano comenzó a leer el veredicto del tribunal, ya no escuchaba únicamente el resultado de una investigación. Vi nuevamente a la niña que les decía a sus padres: «Cuando sea grande voy a ser doctora». Comprendí que nunca había desaparecido; había caminado conmigo por Toledo, por Buenos Aires, por las bibliotecas, por las preguntas incómodas y por cada viaje que fue transformando mi manera de mirar el mundo. El «sí» que escuché aquella tarde no fue solo la aprobación de una tesis. Fue la respuesta a una promesa que me había hecho muchos años atrás.
Luego, celebramos en el patio interior de la universidad. Mi amigo argentino, Carlos Lazarte, interpretó algunos de mis tangos favoritos y, mientras la música llenaba aquel lugar, sentí que todos los caminos recorridos hasta entonces encontraban, por fin, un mismo punto de llegada.
Después de aquella tarde ya no sentí la necesidad de asistir a los actos oficiales de graduación. El verdadero cierre había ocurrido allí, entre el abrazo de quienes me acompañaron y la certeza de haber cumplido el sueño que una niña había pronunciado muchos años antes.
Ningún sueño llega solo; siempre trae consigo todos los caminos que lo hicieron posible.
2014
Cuando decidí leer a Julia de Burgos de otra manera


Cuando Irma Rivera Colón me llamó para invitarme a participar en el Congreso Internacional del Centenario de Julia de Burgos, mi respuesta dependía de una sola condición. Le dije que no quería hablar del alcoholismo de Julia ni de sus relaciones amorosas. Me negaba a seguir alimentando una lectura que durante décadas había reducido a una gran escritora a los episodios más dolorosos de su biografía. Irma sonrió y me respondió que era completamente libre de estudiarla desde la perspectiva que considerara necesaria. Aquella libertad cambió muchas cosas.
Decidí volver a la obra, a la poesía iniciática de Julia de Burgos, y descubrir allí una voz mucho más compleja de la que la anécdota biográfica había permitido ver. Aquella investigación, presentada en el congreso y publicada posteriormente en las actas del centenario, terminó convirtiéndose en el punto de partida de un proyecto de investigación que hoy continúa creciendo y que dará origen a mi próximo libro sobre Julia de Burgos.
Una investigación empieza a tener vida propia cuando deja de pertenecer únicamente a quien la escribe.
2015
El comienzo de una vida editorial
Nunca olvidaré el día en que llegó una caja a mi oficina. Dentro estaban los primeros ejemplares de De las crónicas de Indias a la novela posmoderna latinoamericana: la narrativa histórica de Abel Posse. Hasta ese momento mi tesis doctoral había sido un manuscrito, horas de archivo, viajes, lecturas y preguntas. Sostener aquel libro entre las manos fue comprender que una investigación también puede comenzar una segunda vida cuando encuentra a sus lectores. La invitación de la Editorial Luscinia para publicarlo representó mucho más que un reconocimiento académico: fue la confirmación de que el trabajo realizado durante el doctorado podía dialogar con una comunidad más amplia y abrir el camino para los libros que vendrían después.
El manuscrito ya pertenecía a sus lectores

Primero nace el libro.
Después comienza su vida pública.
2020
La Habana: cuando una investigación abrió otro camino

Coloquio Internacional Humor, ironía, parodia y otras tretas, de las mujeres para re/des/construir la Cultura latinoamericana y caribeña
Casa de las Américas
La Habana, 17 al 21 febrero de 2020
Cuando me despedí de La Habana el 21 de febrero de 2020, no imaginaba que estaba dando los últimos abrazos y besos antes de que el mundo cambiara. Apenas unas semanas después, el 16 de marzo, Puerto Rico decretó el confinamiento y aquellas muestras de afecto cotidiano se volvieron imposibles. Con el paso del tiempo comprendí que ese viaje había sido el cierre involuntario de una etapa.
Aquel año participé en el Coloquio Internacional de Casa de las Américas con la ponencia Las estrategias discursivas de Olga Nolla en El castillo de la memoria y Rosas de papel. No era mi primera visita a Cuba. Desde mi primera invitación por Josefina Toledo Benedit hasta los encuentros organizados por Luisa Campuzano, La Habana se había convertido en uno de los espacios más importantes de mi formación latinoamericanista. Presentar investigaciones en un lugar por el que habían pasado Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Eduardo Galeano y tantas otras figuras fundamentales de nuestra literatura seguía pareciéndome un privilegio extraordinario.
Durante los meses del encierro mantuve contacto con una colega italiana que había participado en el coloquio. Su hermana era enfermera y, a través de nuestras conversaciones, fui conociendo el drama que vivía Europa. La pandemia dejó de ser una cifra o un titular: comenzó a tener nombres, voces y relatos que llegaban hasta mí desde el otro lado del océano.
La reflexión iniciada en aquella ponencia no terminó en La Habana. Allí comenzó a tomar forma una investigación que, con el tiempo, daría origen a mi libro Las mujeres asaltan la historia.
Hay despedidas cuyo verdadero significado solo comprendemos con el paso del tiempo.
2022
Después del silencio, una nueva voz

Guillermo Arriaga
No sé qué me dijo Guillermo Arriaga, pero hizo clic.
Durante la pandemia hubo momentos en los que pensé seriamente en alejarme de la vida académica y dedicarme a otra cosa. Fueron meses de incertidumbre, pero también de aprendizaje. En ese tiempo me certifiqué como promotora de lectura en Perú, sin imaginar que aquella experiencia sería una pieza importante de lo que vendría después. Cuando terminó el confinamiento asistí al Primer Congreso Internacional de Escritores celebrado en Caguas. Había ido a escuchar al escritor mexicano Guillermo Arriaga. No podría repetir hoy exactamente qué dijo durante su conferencia. Lo único que sé es que algo hizo clic. Salí de aquella sala con una certeza inesperada: quería construir un proyecto propio para acercar la literatura a otras personas. Poco tiempo después nació De mi puño y letra.
Toda transformación comienza mucho antes del instante en que somos capaces de nombrarla.
Los libros también construyen puentes
2022

Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña
La publicación de Subalternos y resistencias en la literatura latinoamericana me llevó por primera vez a la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, en Santo Domingo. Presentar allí mi libro tenía un significado especial. Durante mis años de estudiante había admirado profundamente la obra de Pedro Henríquez Ureña, uno de los grandes humanistas del Caribe, y caminar por aquel espacio fue, de alguna manera, un diálogo con esa tradición intelectual. Aquella noche ocurrió algo que entonces no imaginé. Conocí a numerosos escritores, profesores y gestores culturales dominicanos con quienes comenzaron proyectos, congresos y amistades que continúan hasta hoy. Comprendí que los libros no solo viajan de un país a otro; también crean comunidades capaces de mantener vivo el diálogo entre nuestras islas.
Siempre me ha conmovido el antiguo ideal de la Confederación Antillana que soñaron figuras como Ramón Emeterio Betances, Eugenio María de Hostos y José Martí: un Caribe unido por la solidaridad y la cultura. No sé si ese sueño puede alcanzarse en el plano político, pero estoy convencida de que la literatura sigue haciéndolo posible cada vez que escritores de Puerto Rico, República Dominicana y Cuba se encuentran para leerse, escucharse y construir juntos.
La literatura también puede hacer realidad los mapas que la historia dejó inconclusos.
2023
Cuando una voz encuentra reconocimiento

La publicación de Subalternos y resistencias en la literatura latinoamericana estuvo precedida por una decisión difícil. Había recibido una propuesta editorial, pero comprendí que, si quería que mi trabajo dialogara con un público más amplio, necesitaba pensar más allá de las fronteras de Puerto Rico. Renunciar a una opción segura para apostar por otra editorial fue una decisión estratégica que no todos entendieron. En cambio, yo tenía claro el rumbo que deseaba para mi obra. Con el tiempo, aquella elección encontró su respuesta. El libro recibió el Premio Nacional de Ensayo del PEN de Puerto Rico y una Mención Honorífica en los International Latino Book Awards. Más que dos reconocimientos, fueron la confirmación de que confiar en una visión de largo plazo había valido la pena.
Los reconocimientos no cambian una vocación; confirman el camino recorrido.
2024

En 2024 presenté la reedición de Nueva novela histórica y crónicas de Indias en la narrativa de Abel Posse, un libro que había publicado por primera vez en 2015 como resultado de mi investigación doctoral. Desde aquella primera edición sabía que Abel Posse trabajaba en una cuarta novela sobre el descubrimiento de América, Los heraldos negros. Durante años conservé las seis páginas del manuscrito que el propio escritor había dado a conocer en su página web, con la esperanza de incorporarlas algún día a mi estudio. Tras el fallecimiento de Posse en 2023, decidí revisar y ampliar la obra, incorporando ese material y la última entrevista que el escritor concedió en la Feria del Libro de Madrid. Poco antes, en uno de mis viajes a Santo Domingo, conocí al escritor dominicano Avelino Stanley, quien había compartido con Posse durante una visita a la República Dominicana. En ese momento le propuse que, cuando llegara el día de presentar la reedición de mi libro, él sería quien la presentaría. Ese compromiso se hizo realidad en el Ministerio de Cultura de la República Dominicana, en una velada profundamente significativa para mí. Hoy sé que esta investigación todavía no ha concluido. La publicación póstuma de Los heraldos negros anuncia una nueva reedición y un nuevo capítulo en un diálogo intelectual que comenzó hace muchos años y que continúa abierto.
Cuando un libro comenzó a recorrer el continente

Con la publicación de Las mujeres asaltan la historia, sentí que muchas de las preguntas que me habían acompañado durante años encontraban finalmente un espacio común. El libro fue presentado por primera vez en la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo, en octubre de 2024. A partir de entonces emprendió un recorrido que lo llevó a ferias y encuentros literarios en Bogotá, Guadalajara, Buenos Aires, Santo Domingo y San Juan. Cada presentación confirmó que la reflexión sobre la presencia de las mujeres en la historia despertaba un diálogo que trascendía las fronteras de Puerto Rico. En 2025 la obra recibió dos reconocimientos en los International Latino Book Awards: una Mención Honorífica como Mejor Libro sobre Tema de Mujeres y la Medalla de Bronce como Mejor Libro Académico. Ese mismo año la Asociación Internacional de Poetas y Escritores Hispanoamericanos (AIPEH) le otorgó la Medalla de Oro. Más allá de los premios, este libro me ha regalado algo aún más valioso: la posibilidad de conversar con lectores de distintos países y comprobar que la literatura sigue siendo un puente para pensar nuestra historia desde nuevas perspectivas.
Primero viajé para encontrar libros; después fueron los libros los que comenzaron a llevarme de viaje.
2025
Cuando la poesía se volvió necesaria

La publicación de Voces desde Gaza marcó un giro inesperado en mi trayectoria. Después de años dedicados al ensayo y a la investigación académica, por primera vez publiqué un libro de poesía. No fue un cambio de rumbo, sino otra manera de responder a una realidad que me conmovía profundamente. Frente al sufrimiento humano, sentí que el análisis ya no era suficiente; la poesía me permitió acercarme desde la sensibilidad, la memoria y la empatía. Este libro abrió una dimensión distinta de mi escritura y me recordó que la literatura también puede convertirse en un gesto de solidaridad, una forma de acompañar el dolor de quienes parecen haber quedado sin voz.
La poesía nace allí donde el silencio ya no basta
2026
La experiencia encuentra nuevos espacios

En 2026 comprendí que mi trabajo ya no se limitaba a escribir e investigar. La publicación de Voces desde Gaza coincidió con el inicio de nuevos proyectos, entre ellos la investigación para un libro sobre Julia de Burgos y la escritura de Crónicas viajeras. Al mismo tiempo comenzaron a llegar responsabilidades que asumí con profundo sentido de compromiso. Fui elegida directora de Comunicaciones de la Asociación Internacional de Poetas y Escritores Hispanoamericanos (AIPEH), designada miembro asesor del Museo y Asuntos Humanísticos Josefina Camacho de la Nuez e integrada a las juntas editoriales de las revistas académicas Politecne y Revista del Museo Josefina Camacho de la Nuez. Ese mismo año fui nombrada miembro del Senado Académico del Instituto de Literatura y Lingüística Puertorriqueña. Más que reconocimientos personales, entendí estas designaciones como una invitación a poner mi experiencia al servicio de proyectos culturales y académicos orientados a fortalecer la investigación, la literatura y las humanidades.